Un reencuentro inesperado

La vida a veces nos brinda segundas oportunidades… ¡Incluso cuando menos te lo esperas! Me llamo Sergio y, con permiso de mi asesora de Unicis, voy a dedicar unas letras a compartir con vosotros mi experiencia y hablaros de cómo terminé encontrando el amor de una forma muy especial.

Dicen que, cuando una puerta se cierra, otra se abre…

Y con esta idea en mente, tras una difícil ruptura después de 15 años de matrimonio, decidí recurrir a una agencia matrimonial para rehacer mi vida con alguien  que mereciese la pena. Buscando por Internet encontré la agencia Unicis, que tenía delegación en mi ciudad y decidí llamar y solicitar la entrevista gratuita, para ver qué tal. La mujer que me atendió fue muy atenta conmigo desde el primer momento y eso me inspiró la suficiente confianza para embarcarme en la búsqueda de pareja a través de esta agencia.

He de reconocer que el camino no fue fácil. Durante más de un año, mi asesora me fue proponiendo diferentes perfiles y tuve varias citas con diversas personas, pero la chispa no terminaba de surgir. Todas las mujeres que conocí cumplían a priori con el perfil que yo buscaba y en ese sentido no tenía ninguna  queja, pero el amor es algo tan difícil de prever, que simplemente sabía que la personas que yo estaba buscando todavía no había aparecido. Así que decidí tener paciencia…

Las segundas oportunidades ¡si existen!

Finalmente, una mañana me llamó mi asesora de Unicis y me dijo que habían encontrado un nuevo perfil que encajaba con el mío. Me habló de ella, de sus características personales y de lo que buscaba. Todo parecía en orden, así que accedí a tener un primer encuentro con esta persona. Pero, cuando acudí a la cita y la vi, simplemente no podía creer lo que estaban viendo mis ojos. A pesar del paso de los años y de haber pasado tanto tiempo sin vernos, la reconocí perfectamente. ¡Era una antigua compañera de colegio de mi infancia!

Por supuesto, no faltaron los temas de conversación en esa primera cita, recordando los tiempos en que compartíamos pupitre, jugábamos juntos en el patio, etc. Eso ayudó enormemente a que soltara los nervios y me dejara llevar, dando pie a una primera cita inolvidable en la que ya no tuve duda: ella era la persona que estaba buscando. Ahora han pasado 6 meses y María y yo hemos dado el paso de ir a vivir juntos, ¡Gracias a Unicis!

CompartirShare on FacebookTweet about this on Twitter